(Post original en català avall)
Dicen que todas las historias tienen un final. Yo no lo tengo claro del todo, pero sí que se que esta lo ha tenido.
Las histories desde Mostar han acabado, aunque Mostar esté más en el corazón que nunca.
Aunque soy de las que siempre han dicho que la vida en un Colegio del Mundo Unido nunca se acaba, y sigo creyendo que estamos en lo cierto, una tiene que entender que, sin embargo, no continúa siendo de la misma manera.
Ahora hay un baúl tan lleno de recuerdos que parece un agujero negro, dispuesto a tragarsele a una si no está en guarda para decir: no! la vida sigue siendo igual de maravillosa! i el mundo sigue estando lleno de cosas, cositas y cosotas por descubrir.
Hoy me han caído lágrimas al leer un breve comentario de un primer año, que me ha hecho bucear en un océano de olores, paisajes, calles, habitaciones, pasillos, caras... que me ha hecho recordar aquellos últimos cafés con la gente que amaba y con la gente que no tube tiempo de amar lo suficiente.
Esta es una de esas experiencias en que toda palabra diría demasiado poco.
Es por eso que, ahora que esta aventura seguro ha acabado, podremos volver a saborear su zumo en lo ya escrito en este blog...
o en las mil cosas que habrán quedado por decir, y que puede que aparezcan esporádicamente en el nuevo mundo a empezar: Edimburgo y su universidad, y su teatro, y sus gentes, y su cielo...
Històries des de Mostar pronto dejará de ser: www.neusrodeta.blogspot.com. Pero no desaparecerá, solo pasara a otro dominio.
En esta dirección, pronto, encontraréis Snijeg u Edinburgh (que en bosnio/croata/serbio quiere decir Nieve en Edimburgo).
Nada más,
gracias a todos los que, por internet, teléfono, carta o presencia tangible, me habéis acompañado en este maravilloso viaje.
"Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero a veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros."
Foto: banderes delante de la residencia. ¿No veis la mía?avant la residència. No veieu la meua? La rosa de petit príncep.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.


